Que conste que escribo de día y sobria, hoy.
Mitad de Junio y hace fresco. ¡Maravilloso! Son los días que adoro: soleados y fríos. No tanto como en invierno, creo que es la primavera que se va despidiendo y nos recuerda su entrada.
Que conste que es la primera vez que escribo desde un móvil y con WiFi público. ¡Cómo cambian las cosas!
Me revienta un poco por dentro el silencio. No hay palabras. Y los días pasan y todas las preguntas que tengo se me quedan atoradas entre los dedos con uñas cortas. Alguna vez escribí sobre lo cuidadosa que era con mis manos. ¡Cómo cambian las cosas!
Ver un rato a mis amigas, bailar, beber, disfrutar y olvidar un poco lo trabada que estoy, lo que duele que no debe doler, las dudas y miedos, las necesidades y deseos. Todo eso batido en mi cabeza. Y por mucho, me siento más aquí que allá. No tengo una vida allá, es la verdad.
Y quizás eso me siga doliendo. Como siempre.