viernes, 12 de junio de 2015

12/Junio/15

Que conste que escribo de día y sobria, hoy.
Mitad de Junio y hace fresco. ¡Maravilloso! Son los días que adoro: soleados y fríos. No tanto como en invierno, creo que es la primavera que se va despidiendo y nos recuerda su entrada.

Que conste que es la primera vez que escribo desde un móvil y con WiFi público. ¡Cómo cambian las cosas!

Me revienta un poco por dentro el silencio. No hay palabras. Y los días pasan y todas las preguntas que tengo se me quedan atoradas entre los dedos con uñas cortas. Alguna vez escribí sobre lo cuidadosa que era con mis manos. ¡Cómo cambian las cosas!

Ver un rato a mis amigas, bailar, beber, disfrutar y olvidar un poco lo trabada que estoy, lo que duele que no debe doler, las dudas y miedos, las necesidades y deseos. Todo eso batido en mi cabeza. Y por mucho, me siento más aquí que allá. No tengo una vida allá, es la verdad.

Y quizás eso me siga doliendo. Como siempre.

sábado, 6 de junio de 2015

6/Junio/15

Un recuerdo, dijo, para escribir en la pared. Algún momento que vivimos juntos. Algo así, dijo.

Y en carretera, de madrugada, empecé a pensarlo. ¿Cuál de tantos? ¿Cuál de todos?
Me di cuenta lo relativo del tiempo, de nuevo. Tan poco tiempo, tan miles de memorias. ¿Cómo puede pasar tanto en tan poco? Intensidad.

Intensidad es el grado de fuerza con la que se manifiesta un fenómeno. Un agente natural. Te presentaste tan inesperado, tan intempestivo. Y la intensidad eléctrica refiere al suceso en una unidad de tiempo. Y por eso es que casi podría relatar nuestro día a día. Vivir juntos fue de las mejores emociones que he experimentado en mi vida.

Sábado otoñal, distraída en el cruce esperando a un amigo, y de repente, ahí parado, sonriéndome al levantar la vista. Grabada tengo esa mirada deslumbrada por el sol. ¿Viste la mía, Sol? Despeinado, de resaca y con una barra de pan comprada donde le había enseñado que era mi favorita. ¿Sería ahí que me di cuenta que me escuchaba? No podría asegurarlo.

Noche lluviosa de invierno, caminando en un barrio desconocido, bajo la lluvia. Hablando lo necesario, porque los silencios son cómodos. Soy de las que se inventaría que nos besamos bajo esa tremenda luna (que no sé si la hubo) para darle el toque romántico rosa a esa historia. Porque sólo así obtengo esos toques en mis historias grises.

Docenas de desayunos juntos.
Aquella cena después del Intruso, ¿qué preparaste? Desearía recordarlo todo.

La charla sobre las estrellas en el asiento de atrás de un desconocido.

¿Creerás que no recuerdo el momento donde te conté del hilito rojo? Pero sí recuerdo cuando me lo recordaste.

Intensidad. Un Sol intenso.

miércoles, 3 de junio de 2015

3/Junio/15

Me enfrenté a esos pequeños grandes miedos gracias a la increíble persona que tenía destinada a conocer. Es el hilito, ¿ves?

¿Cómo olvidar esa tarde de sábado? Aún era invierno, pero hubo tremendo sol. Sol. Sin aceptar el no por respuesta me convenciste de ir, y mira que temblaba. De vergüenza más que otra cosa. Verme torpe ante ti. Y bueno, resultó maravilloso. Me sentí cuidada, y retada, y motivada. ¿Cómo podría haber pensado que montar en bici fuese tan fácil? Sé que parece una tontería, pero para mí no lo es. Demasiado significado detrás de eso.

Y esa es una de tantas, quizá la más fácil de explicar. Porque muchas otras sólo me he dado cuenta viendo hacia atrás.

Me sorprende día a día. Lo hizo.
Aprendí que no todo son monstruos y demonios y fantasmas dentro de nosotros. Dentro de mí. Que hay mucho más. Y que puedo y quiero estar rodeada de eso. De él.

He's colouring me inside.
Suena más bonito en inglés. Le da cierto estilo.

No hay por qué poner etiquetas. Es lo que es. Sin más.