31° C. Eso dice eltiempo.es y pues nada, así es esto de Mayo madrileño.
Se me van los días diciendo "hoy sí...", y no encuentro el motivo. Me agobio con el calor y entonces voy al súper de la esquina por un Rueda, estos días el más barato que encuentro, y sino tengo paciencia de helarlo lo suficiente peco con un hielo en el vaso. Porque tampoco tengo copas.
Y así me encuentran las puestas de sol, sin Sol, con mucho qué decir y pocas palabras adecuadas.
Ahora mismo iba a decir que me siento perdida y en seguida recordé lo que mi analista alguna vez me dijo: "se necesita haberse sabido en algún lugar para saberse perdido", o algo así. Y mi pregunta es ¿alguna vez me he sabido en algún sitio?
Me gusta el drama. Quizás por eso me cuestiono esas cosas y me da cierto gusto responderlas desde la tragedia. "Pobrecilla, de ningún sitio es"... Ajá... No es eso. O no todo.
Pero mentiría si omitiese los meses pasados. Desde aquel final de Octubre. Quizás desde poco antes, y quizás es injusto que lo cuente desde esa fecha, porque sí, tiene fecha.
Mentiría porque por algo decidí quedarme aquí. Por muchos alguien, por un Sol, sí, pero qué hacer cuando su resplandor simplemente te atrapa. Y no, no me arrepiento, aunque se me oculte muy abajo aquella luz.
Rueda tras Rueda, y así mis madrugadas.
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