viernes, 25 de septiembre de 2015
Ese hace un año.
No fumaba, eso lo puedo decir.
Y me creí viajera de nuevo. Redescubrí esas alas que pensé que me estaban llevando a casa. A una casa que creí hogar. Que es hogar, Un hogar del que ahora no formo parte. Por más que los ame.
Hace un año no sé que pensaba mientras esperaba algo que no sabía que esperaba.
Algo.
Alguien.
Nombre.
Sentir.
Yo no sabía cuánto es que iba a cambiar mi vida en a penas unas semanas.
Aquí es donde mis dedos se paralizan y no saben cómo seguir esta historia sin cuento. Porque siempre me sobran y siempre me faltan palabras.
Y aquella yo no sabía cuánto es que estaba por aprender.
¡Cuánto es que no sabía de todo y de nada!
Aquella yo que no había descubierto al Sol. Ni a una rubia amiga que le cambió la vida.
Aquí, ahora, no es que fuese el Sol o la del cabello fino y claro, es que fui yo la que deseó que la luz apareciese y me mostrase un aviso de camino.
Aunque ahora no entienda más... Porque así soy.
Me voy.
Me voy.
Siempre voy.
Errante caminante.
jueves, 24 de septiembre de 2015
Érase una vez...
Una vez fui la que aún se sabe más de dos canciones, aunque no sepa qué canta.
Y una vez, eso me sirvió para encantar a unas personas en un hostel de Puerto Iguazú.
Una vez fui la chica con una habitación de cortinas rosas.
Una vez fui la de las letras tristes por un septiembre lluvioso.
Una vez fui aquella del 2007.
Una vez tuve dos amigos con los que pasaba horas y horas en una cabañita en medio de la ciudad.
Una vez les quise tanto, que los amé a los dos.
Una vez decidí alejarme y dejarme querer bien.
Una vez fui la que cruzó el Atlántico, sola y emocionada.
Una vez fui la que un día de repente cayó en cuenta que habían pasados meses sin un abrazo. Y lloró.
Una vez fui la que se fue. La que quería regresar.
Una vez fui la que se sintió en el lugar correcto, en el tiempo correcto, con las personas correctas.
Y, una vez, una vez más, soy la que se va y se va, aunque no se mueva.
La errante.
viernes, 12 de junio de 2015
12/Junio/15
Que conste que escribo de día y sobria, hoy.
Mitad de Junio y hace fresco. ¡Maravilloso! Son los días que adoro: soleados y fríos. No tanto como en invierno, creo que es la primavera que se va despidiendo y nos recuerda su entrada.
Que conste que es la primera vez que escribo desde un móvil y con WiFi público. ¡Cómo cambian las cosas!
Me revienta un poco por dentro el silencio. No hay palabras. Y los días pasan y todas las preguntas que tengo se me quedan atoradas entre los dedos con uñas cortas. Alguna vez escribí sobre lo cuidadosa que era con mis manos. ¡Cómo cambian las cosas!
Ver un rato a mis amigas, bailar, beber, disfrutar y olvidar un poco lo trabada que estoy, lo que duele que no debe doler, las dudas y miedos, las necesidades y deseos. Todo eso batido en mi cabeza. Y por mucho, me siento más aquí que allá. No tengo una vida allá, es la verdad.
Y quizás eso me siga doliendo. Como siempre.
sábado, 6 de junio de 2015
6/Junio/15
Y en carretera, de madrugada, empecé a pensarlo. ¿Cuál de tantos? ¿Cuál de todos?
Me di cuenta lo relativo del tiempo, de nuevo. Tan poco tiempo, tan miles de memorias. ¿Cómo puede pasar tanto en tan poco? Intensidad.
Intensidad es el grado de fuerza con la que se manifiesta un fenómeno. Un agente natural. Te presentaste tan inesperado, tan intempestivo. Y la intensidad eléctrica refiere al suceso en una unidad de tiempo. Y por eso es que casi podría relatar nuestro día a día. Vivir juntos fue de las mejores emociones que he experimentado en mi vida.
Sábado otoñal, distraída en el cruce esperando a un amigo, y de repente, ahí parado, sonriéndome al levantar la vista. Grabada tengo esa mirada deslumbrada por el sol. ¿Viste la mía, Sol? Despeinado, de resaca y con una barra de pan comprada donde le había enseñado que era mi favorita. ¿Sería ahí que me di cuenta que me escuchaba? No podría asegurarlo.
Noche lluviosa de invierno, caminando en un barrio desconocido, bajo la lluvia. Hablando lo necesario, porque los silencios son cómodos. Soy de las que se inventaría que nos besamos bajo esa tremenda luna (que no sé si la hubo) para darle el toque romántico rosa a esa historia. Porque sólo así obtengo esos toques en mis historias grises.
Docenas de desayunos juntos.
Aquella cena después del Intruso, ¿qué preparaste? Desearía recordarlo todo.
La charla sobre las estrellas en el asiento de atrás de un desconocido.
¿Creerás que no recuerdo el momento donde te conté del hilito rojo? Pero sí recuerdo cuando me lo recordaste.
Intensidad. Un Sol intenso.
miércoles, 3 de junio de 2015
3/Junio/15
¿Cómo olvidar esa tarde de sábado? Aún era invierno, pero hubo tremendo sol. Sol. Sin aceptar el no por respuesta me convenciste de ir, y mira que temblaba. De vergüenza más que otra cosa. Verme torpe ante ti. Y bueno, resultó maravilloso. Me sentí cuidada, y retada, y motivada. ¿Cómo podría haber pensado que montar en bici fuese tan fácil? Sé que parece una tontería, pero para mí no lo es. Demasiado significado detrás de eso.
Y esa es una de tantas, quizá la más fácil de explicar. Porque muchas otras sólo me he dado cuenta viendo hacia atrás.
Me sorprende día a día. Lo hizo.
Aprendí que no todo son monstruos y demonios y fantasmas dentro de nosotros. Dentro de mí. Que hay mucho más. Y que puedo y quiero estar rodeada de eso. De él.
He's colouring me inside.
Suena más bonito en inglés. Le da cierto estilo.
No hay por qué poner etiquetas. Es lo que es. Sin más.
jueves, 28 de mayo de 2015
28/Mayo/15
Se me van los días diciendo "hoy sí...", y no encuentro el motivo. Me agobio con el calor y entonces voy al súper de la esquina por un Rueda, estos días el más barato que encuentro, y sino tengo paciencia de helarlo lo suficiente peco con un hielo en el vaso. Porque tampoco tengo copas.
Y así me encuentran las puestas de sol, sin Sol, con mucho qué decir y pocas palabras adecuadas.
Ahora mismo iba a decir que me siento perdida y en seguida recordé lo que mi analista alguna vez me dijo: "se necesita haberse sabido en algún lugar para saberse perdido", o algo así. Y mi pregunta es ¿alguna vez me he sabido en algún sitio?
Me gusta el drama. Quizás por eso me cuestiono esas cosas y me da cierto gusto responderlas desde la tragedia. "Pobrecilla, de ningún sitio es"... Ajá... No es eso. O no todo.
Pero mentiría si omitiese los meses pasados. Desde aquel final de Octubre. Quizás desde poco antes, y quizás es injusto que lo cuente desde esa fecha, porque sí, tiene fecha.
Mentiría porque por algo decidí quedarme aquí. Por muchos alguien, por un Sol, sí, pero qué hacer cuando su resplandor simplemente te atrapa. Y no, no me arrepiento, aunque se me oculte muy abajo aquella luz.
Rueda tras Rueda, y así mis madrugadas.
martes, 26 de mayo de 2015
26/Mayo/15
Es mi tercer Mayo aquí, y me sigue sorprendiendo. La primavera. Cómo, minuto a minuto, se va retrasando la puesta de sol.
Cómo las terrazas van apareciendo por toda Madrid y la gente las va ocupando cada vez más tarde. El calor es agobiante. Es final de Mayo.
Estos días son volubles, tanto como yo. Algunos calurosos que te mueres, y algunas noches que te sorprenden cuando tus hombros piden alguna chaquetilla.
Pero mi ventilador ya está conectado desde hace más de 10 días, y mi polar guardado en lo alto del armario. Y Gloria, la perrita de mi compi de piso se la vive a mi lado, para que la refresque con toallas húmedas que le ayuden a llevar un calor que parece más inquietante para ella que para las personas... Por ahora.
Sigo en la misma habitación que hace dos años y medio, Pero, gracias, no soy la misma. Ni mis letras, ni mis palabras. Jamás pronunciaré la "c" o la "z" como los españoles lo hacen, pero sí que he incorporado muchas expresiones suyas a mi hablar, a mi escribir... Incluso a mi pensar.
Ahora sé montar en bici por las calles, con una soltura que en algún momento pensé que no sería capaz de tener.... Y esta confianza, en casi todo mérito, tiene nombre, aunque diga que no, aunque diga que simplemente era "que me pusiera a ello". Quizás tiene razón. Pero, también, quizás nunca me hubiese "puesto a ello" sin aquella tarde en el parque que lleva nombre de una emperatriz. Con aquel Sol invernal. ¿O era ya primaveral?
Ni siquiera quiero pensar mucho en las fechas, porque todo ha pasado tan rápido, tan extraño... Y yo, ahora más que antes, me intimido ante la luz de esta vida que estoy intentando abrazar.